Sofás: El roce de tu piel

Publicado el 27/10/2014

  • Sofás: El roce de tu piel

Buenas, que tal? Este post va dedicado a disipar las dudas que nos genera los sofás en piel. Como vendedor estoy muy acostumbrado a escuchar generalmente las reticencias que genera la piel. Como todo va en gustos, yo siempre recomiendo lo mismo. Si no te gusta un sofá en piel no lo compres. Es difícil que con el tiempo y el uso fueras acostumbrarte. Normalmente la piel genera controversia y hay público que es una amante y otro que tiene sus recelos.

Un sofá tapizado en piel, imprime un sello especial al modelo. Suele dotarle de un brillo único, una luminosidad mayor  muy difícil de igualar en un sofá tapizado en tela.

Normalmente la primera decisión para decantarse por un sofá en piel es que nos guste, la segunda lo fácil que es su limpieza. Finalmente la piel es un producto que carece de poro y prácticamente no absorbe humedades. Al ser un material más terso que la tela, la piel también confiere un acabado más marcado al sofá.

Los detractores por su cuenta suelen esgrimir el argumento de que en VERANO DAN CALOR y en INVIERNO FRIO. Bueno eso no es del todo cierto. Lo primero es porque la piel es un producto que se atempera, y normalmente las temperaturas de los domicilios no varían tanto. A mi juicio tal vez sea algo más fresco en invierno, pero rápidamente desaparece esa sensación al entrar en contacto y coger una temperatura de equilibrio. Por lo demás en verano no es especialmente problemático respecto al calor. Si es cierto una cosa, si por ejemplo nos tumbamos en el sofá sin camiseta puede ser quedemos “PEGADOS” eso se debe al hecho de que sea un producto sin poro, de tal manera que al contacto con nuestro cuerpo pueda ocurrir un efecto  ventosa.

Con estos pequeñas reflexiones ya tenemos algún dato más para tomar decisiones más acertadas.

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