Como elegir una almohada

Publicado el 04/08/2014

  • Como elegir una almohada

Existe la posibilidad de que si siente tensión en el cuello o presenta dolor de espalda durante la noche o al despertar, no esté usando una almohada correcta para su descanso.

Según los expertos la complexión física o la postura adoptada para dormir puede determinar el tipo de almohada adecuada para cada persona.  En la medida de lo posible se trata de que al acostarnos la columna vertebral quede recta. Es decir que desde el comienzo de las cervicales hasta el final de la espalda, esté alineada.

 

¿Cuáles serían las consideraciones a tener en cuenta?

La primera sería que es recomendable dormir con almohada, esta sujetará nuestra cabeza y favorecerá adoptemos una posición natural, en la que nuestra musculatura se encuentre relajada. Por el contrario dormir sin almohada sería un error.

La altura, si dormimos de lado tendremos que tener en cuenta el siguiente cálculo: Basta con medir la distancia que va desde el extremo del hombro a la cara. Se puede hacer colocándose de pie con un hombro apoyado contra la pared y midiendo la distancia que queda de la pared a la oreja; al resultado se suman entre dos y cuatro centímetros dependiendo de la dureza de la almohada. De esta manera se comprenderá fácilmente que aun con la misma postura podremos necesitar firmezas y alturas de almohadas diferentes.

Si se encuentra entre el grupo de personas que duermen de lado debe tener en cuenta lo siguiente. Se suele recomendar una almohada suave, fina y blanda. Que permita que la cabeza esté alineada con el cuerpo.

Si por el contrario duerme boca arriba o alterna mucho de posición, lo más recomendable será una almohada de grosor y firmeza intermedia.

 

Si usted es de las personas que padece ronquidos o algún tipo de Apnea Obstructiva. No le ayudará para nada dormir boca arriba. Para este grupo lo más recomendable será adoptar la postura “es la de cubito lateral o fetal": de lado y con la columna recta. Existen almohadas especialmente diseñadas para obligar al durmiente a adoptar otras posturas y a evitar que se cierre la vía respiratoria.

 

Todo lo escrito está muy bien y es aplicable a la mayoría de la población. ¿Pero qué hacemos con los más pequeños de la casa?  Los bebes en proporción al cuerpo tienen la cabeza más grande que en el caso de los adultos. Por ello al dormir, su cabeza queda de forma natural alineada con el cuerpo y no sería necesario usar una almohada. En todo caso sería recomendable usarlas a partir del primer año, y debiera escoger una pequeña y mullida a poder ser de un material hipoalergénico.

A tener en cuenta también los materiales. Los dividiremos en tres:

De fibra. Son muy cómodas y tienen una gran capacidad de recuperación; resultan transpirables y frescas, ya que permiten la circulación del aire por el interior, favoreciendo la absorción de la humedad, además, son totalmente lavables.

Viscoelásticas. Tienen excelentes propiedades de "adaptación y termosensibilidad, ya que se adaptan perfectamente a la forma de la cabeza, proporcionando un mayor soporte y favoreciendo un completo descanso cervical". No son lavables, material hipoalergénico y transpirable.

De látex. De textura suave y agradable. Su transpiración puede resultar en algunos casos un poco menor que en lo anteriores. Gran capacidad de adaptación y  una duración extraordinaria. No serían lavables y hay que tener en cuenta NO SER ALÉRGICO al látex. 

Urko, asesor comercial sofás las rozas

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